Durante una ola de calor hay casas que parecen no enfriarse nunca. Bajas las persianas, cierras las ventanas durante el día, abres por la noche y, aun así, la vivienda sigue desprendiendo calor horas después de que el sol haya desaparecido.
Este fenómeno no siempre se debe a una mala ventilación. Muchas veces la explicación está en la capacidad que tienen paredes, techos, suelos y fachadas para acumular calor durante el día y liberarlo lentamente por la noche.
Comprender este comportamiento ayuda a tomar mejores decisiones y evitar errores que pueden empeorar todavía más la temperatura interior.
Qué significa que una casa guarde calor
Los materiales de construcción absorben parte del calor que reciben a lo largo del día. Muros, forjados, suelos cerámicos, cubiertas y paredes exteriores pueden actuar como una especie de batería térmica.
Cuando el sol incide durante muchas horas sobre una fachada o una cubierta, esos materiales se calientan. Después, aunque la temperatura exterior baje, siguen liberando calor hacia el interior de la vivienda.
Por eso algunas casas resultan especialmente incómodas durante la noche.
Los últimos pisos suelen sufrir más
Las viviendas situadas bajo cubierta o en últimos pisos suelen calentarse más durante una ola de calor.
El tejado recibe radiación solar directa durante muchas horas y puede transmitir parte de esa temperatura al interior, sobre todo si el aislamiento no es suficiente.
En estos casos, la habitación puede seguir caliente incluso de madrugada.
La orientación oeste es especialmente complicada
Las habitaciones orientadas al oeste reciben sol durante la tarde, justo cuando el día alcanza temperaturas más elevadas.
Ese calor se acumula en paredes, cristales y suelos, y se libera durante las primeras horas de la noche.
Por eso muchas viviendas con dormitorios orientados al oeste son especialmente difíciles de refrescar para dormir.
El error de abrir las ventanas demasiado pronto
Cuando la casa está muy caliente, la tentación es abrir las ventanas en cuanto empieza a caer la tarde.
Sin embargo, si la temperatura exterior todavía es más alta que la interior, esa ventilación puede introducir más calor en la vivienda.
Lo más eficaz es esperar a que el exterior esté realmente más fresco y entonces crear corriente cruzada.
Cómo enfriar una casa que acumula calor
La clave no está solo en ventilar, sino en hacerlo en el momento adecuado y reducir la entrada de calor durante el día.
- Mantener persianas y cortinas cerradas en las horas de sol directo.
- Ventilar a primera hora de la mañana y durante la noche si el exterior refresca.
- Crear corrientes cruzadas entre fachadas opuestas.
- Evitar encender horno, secadora o aparatos que generen calor.
- Usar toldos, estores exteriores o sombras vegetales cuando sea posible.
El suelo también puede irradiar calor
En terrazas, áticos y viviendas con suelos expuestos al sol, el pavimento puede acumular mucha temperatura.
Al caminar descalzo por la noche puede notarse que el suelo sigue templado. Esa energía térmica contribuye a mantener el ambiente interior más caliente.
Alfombras ligeras, ventilación nocturna y reducción del sol directo ayudan a limitar este efecto.
Qué habitación conviene usar para dormir
Si la vivienda tiene varias habitaciones, suele ser preferible elegir la estancia más fresca, aunque no sea el dormitorio habitual.
Las habitaciones orientadas al norte o al este suelen acumular menos calor que las orientadas al oeste o al sur.
Durante episodios extremos, cambiar temporalmente de habitación puede mejorar mucho el descanso.
Pequeños gestos que ayudan durante una ola de calor
También conviene reducir las fuentes internas de calor. Bombillas antiguas, ordenadores, televisores y electrodomésticos pueden elevar la temperatura de una estancia pequeña.
Apagar lo que no se utiliza, cocinar en horas frescas y evitar el uso del horno puede ayudar más de lo que parece.
Por qué no siempre basta con un ventilador
Un ventilador mueve el aire, pero no elimina el calor acumulado en las superficies.
Si paredes y techos siguen irradiando calor, la sensación térmica puede continuar siendo alta aunque haya circulación de aire.
Por eso es importante combinar ventilación, sombra y reducción de fuentes de calor.
La solución empieza antes de que llegue la noche
Enfriar una casa durante una ola de calor no consiste únicamente en abrir ventanas al acostarse. La estrategia debe empezar por la mañana, impidiendo que el calor entre y evitando que los materiales acumulen más temperatura de la necesaria.
Cuanto menos calor absorba la vivienda durante el día, más fácil será dormir por la noche.
FOTOGRAFÍA: Magnific
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