Cuando llega una ola de calor, muchas personas piensan únicamente en cómo refrescarse. Sin embargo, las altas temperaturas también afectan directamente al agua de la piscina. De hecho, algunos errores muy habituales durante estos episodios pueden provocar problemas de higiene, un mayor gasto en productos químicos e incluso averías en los equipos de depuración.
Las piscinas son especialmente sensibles a los cambios bruscos de temperatura. Cuanto más calor hace, más rápido se altera el equilibrio del agua y más atención requiere su mantenimiento.
Por eso conviene conocer los errores más frecuentes y cómo evitarlos.
El error de pensar que la piscina necesita menos cuidados porque el agua parece limpia
Uno de los fallos más habituales consiste en confiar únicamente en el aspecto visual del agua.
Durante una ola de calor, las bacterias, algas y microorganismos se desarrollan con mayor rapidez, incluso cuando el agua parece perfectamente transparente.
Por eso es fundamental controlar regularmente los niveles de cloro y pH.
El calor reduce la eficacia del cloro
Las altas temperaturas y la radiación solar intensa aceleran la degradación del cloro.
Esto significa que una dosis que normalmente sería suficiente puede resultar insuficiente durante varios días consecutivos de calor extremo.
Por este motivo es recomendable comprobar los niveles con mayor frecuencia.
La evaporación puede ser mucho mayor de lo que imaginas
Durante una ola de calor una piscina puede perder varios centímetros de agua por evaporación en pocos días.
Muchos propietarios atribuyen esta pérdida a fugas cuando en realidad se debe a las altas temperaturas y al viento.
Mantener el nivel adecuado es importante para el correcto funcionamiento de los sistemas de filtración.
El sistema de depuración debe trabajar más tiempo
Con temperaturas elevadas aumenta la actividad biológica del agua y también el uso de la piscina.
Esto obliga al sistema de filtración a trabajar más horas que durante periodos más frescos.
Reducir excesivamente los ciclos de depuración para ahorrar electricidad suele terminar generando problemas más costosos.
Las mejores horas para bañarse
Las horas centrales del día suelen coincidir con los mayores niveles de radiación solar.
Además del riesgo para la piel, el agua superficial puede alcanzar temperaturas poco refrescantes.
Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde suelen resultar más agradables y seguras.
Cuidado con las duchas previas
Aunque muchas personas las consideran opcionales, ducharse antes de entrar en la piscina ayuda a reducir la entrada de cremas solares, sudor y otras sustancias que alteran la calidad del agua.
En periodos de calor intenso este gesto cobra todavía más importancia.
Cómo mantener la piscina en buen estado durante una ola de calor
- Controlar con frecuencia el pH y el cloro.
- Aumentar las horas de filtración cuando sea necesario.
- Retirar hojas e insectos diariamente.
- Reponer el agua evaporada.
- Utilizar cobertores cuando la piscina no se use.
Una pequeña vigilancia evita muchos problemas
Las olas de calor suponen un esfuerzo extra para cualquier piscina. Sin embargo, con un mantenimiento adecuado es posible conservar el agua en perfectas condiciones durante todo el verano.
La clave está en anticiparse a los problemas y entender que el calor extremo acelera todos los procesos que afectan a la calidad del agua.
FOTOGRAFÍA: Magnific
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