Cuando pensamos en suciedad en el baño casi siempre miramos el váter o el lavabo. Sin embargo, uno de los objetos que más bacterias acumula suele pasar completamente desapercibido: el vaso de los cepillos de dientes.
La mezcla de humedad constante, restos de agua y poca ventilación crea un ambiente perfecto para hongos y bacterias. Y muchas veces se limpia muchísimo menos de lo que debería.
No es solo el recipiente
También influye guardar los cepillos mojados, mantenerlos demasiado juntos o colocarlos demasiado cerca del inodoro. Al tirar de la cadena, pequeñas partículas pueden dispersarse por el aire y terminar sobre las cerdas.
Cómo limpiarlo correctamente
La mayoría simplemente aclara el vaso con agua, pero eso no elimina la suciedad acumulada en el fondo.
Lo recomendable es vaciarlo completamente una vez por semana, limpiarlo con agua caliente y jabón y desinfectarlo después con vinagre blanco o alcohol.
Si aparecen restos blanquecinos o manchas oscuras, probablemente haya acumulación de humedad y cal.
El detalle que mucha gente olvida
La base de los cepillos suele permanecer húmeda durante horas. Por eso es importante secar el recipiente, dejar espacio entre cepillos y evitar recipientes cerrados donde no circule el aire.
Cada cuánto conviene cambiar el cepillo
Los dentistas recomiendan sustituirlo aproximadamente cada tres meses. Antes si las cerdas están abiertas, has pasado gripe o el baño tiene mucha humedad.
FOTOGRAFÍA: Magnific
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