Cuando llegan las altas temperaturas, muchos electrodomésticos trabajan mucho más de lo habitual. Sin embargo, hay uno que soporta una carga especialmente intensa y que protagoniza buena parte de las averías domésticas durante los meses de verano: el frigorífico.
Su misión es sencilla sobre el papel: mantener una temperatura constante en el interior. El problema es que cuando el ambiente exterior supera los 30 grados, el esfuerzo necesario para conseguirlo aumenta considerablemente.
Por eso no resulta extraño que numerosos servicios técnicos registren un incremento de incidencias relacionadas con neveras y congeladores durante esta época del año.
Por qué el frigorífico trabaja más en verano
Cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura interior y exterior, más esfuerzo debe realizar el sistema de refrigeración.
Además, durante el verano abrimos la puerta con mayor frecuencia para coger bebidas frías, fruta o hielo. Cada apertura introduce aire caliente que obliga al compresor a trabajar más tiempo.
Las señales de alerta que no conviene ignorar
Existen varios síntomas que pueden indicar que el frigorífico está sufriendo más de lo normal:
- Ruidos más intensos o frecuentes.
- Motor funcionando durante periodos muy largos.
- Acumulación excesiva de escarcha.
- Bebidas menos frías de lo habitual.
- Condensación en puertas y juntas.
Detectar estos problemas a tiempo puede evitar averías más graves.
El error más frecuente: pegarlos a la pared
Muchas personas colocan el frigorífico prácticamente pegado a la pared para ganar espacio en la cocina.
Sin embargo, el aparato necesita ventilación para disipar el calor generado por el sistema de refrigeración.
Si el aire no circula correctamente, el consumo aumenta y los componentes sufren más desgaste.
Las juntas de goma son fundamentales
Las juntas de las puertas garantizan el aislamiento interior.
Cuando se deterioran, el aire caliente entra continuamente en el frigorífico y obliga al compresor a trabajar sin descanso.
Una simple revisión visual puede ayudar a detectar grietas o deformaciones.
Cómo reducir el riesgo de avería
- No introducir alimentos calientes.
- Evitar aperturas innecesarias.
- Limpiar periódicamente la rejilla trasera.
- Comprobar el estado de las juntas.
- Mantener espacio libre para la ventilación.
Estas medidas ayudan a prolongar la vida útil del aparato.
¿Y el aire acondicionado?
El aire acondicionado también registra numerosas incidencias en verano, especialmente por falta de mantenimiento y filtros sucios.
Sin embargo, el frigorífico tiene una peculiaridad: funciona las 24 horas del día durante todo el año, lo que multiplica el desgaste acumulado.
Prevenir es mucho más barato que reparar
La mayoría de las averías importantes no aparecen de repente. Antes suelen existir pequeños síntomas que muchas veces pasan desapercibidos.
Prestar atención al funcionamiento habitual del frigorífico y realizar un mantenimiento básico puede evitar reparaciones costosas y alargar varios años la vida útil del aparato.
FOTOGRAFÍA: Magnific
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