Las puertas blancas pueden empezar a ponerse amarillas incluso aunque la casa esté limpia. Es un problema muy frecuente en viviendas con poca ventilación o mucha exposición solar.
Y lo peor es que muchas veces se acelera por errores de limpieza.
Por qué amarillean las puertas
Las principales causas son:
- Luz solar directa.
- Humo de cocina o tabaco.
- Grasa ambiental.
- Productos agresivos.
- Envejecimiento del esmalte.
Las puertas lacadas son especialmente sensibles.
Cómo limpiarlas sin dañarlas
La mejor mezcla suele ser:
- Agua templada.
- Jabón neutro.
- Un poco de vinagre blanco.
Limpia con una bayeta de microfibra y seca inmediatamente.
El error más habitual
Usar lejía o productos muy abrasivos.
Aunque parece que blanquean, muchas veces deterioran el acabado y aceleran el amarilleo con el tiempo.
Cómo recuperar parcialmente el color
Si el amarilleo es leve:
- Mezcla bicarbonato y agua hasta crear una pasta.
- Aplícala suavemente.
- Déjala actuar unos minutos.
- Retira con un paño húmedo.
No conviene frotar fuerte.
Cómo prevenirlo
Ventila la casa cada día, evita acumulación de grasa en cocina, limpia las puertas varias veces al año y usa cortinas o estores si reciben mucho sol.
También te puede interesar
- Cómo limpiar los interruptores y pomos de casa para reducir suciedad y gérmenes
- Cómo quitar el verdín de paredes exteriores (y evitar que vuelva)
- Cómo limpiar una freidora de aire llena de grasa pegada sin estropear el recubrimiento
FOTOGRAFÍA: Pexels

