Si los cubiertos salen manchados del lavavajillas aunque estén limpios, el problema suele estar relacionado con la cal, el abrillantador, la sal o el secado. Muchas veces no es suciedad real, sino residuos minerales que quedan adheridos al acero.
Las manchas blancas son las más habituales, aunque también pueden aparecer puntos oscuros o pequeñas zonas con aspecto de óxido.
Por qué aparecen manchas blancas
La causa más frecuente es la dureza del agua. Cuando el lavavajillas no tiene suficiente sal o el descalcificador está mal ajustado, la cal queda pegada a los cubiertos.
También puede influir el exceso de detergente o un aclarado deficiente.
Cómo recuperar cubiertos manchados
Una forma sencilla de limpiar las marcas es sumergir los cubiertos unos minutos en agua tibia con un poco de vinagre de limpieza. Después hay que aclararlos y secarlos bien.
Si las manchas persisten, conviene revisar el depósito de sal y el nivel de abrillantador del lavavajillas.
Qué errores empeoran el problema
Muchos usuarios colocan demasiados cubiertos juntos dentro del cesto. Cuando quedan pegados entre sí, el agua no circula correctamente y el aclarado es peor.
También es frecuente abusar de las pastillas todo en uno pensando que limpiarán mejor. A veces dejan más residuos de los que eliminan.
Cómo evitar marcas y restos de óxido
Es recomendable separar utensilios antiguos o piezas metálicas de peor calidad. Algunos objetos pueden transferir pequeñas partículas de óxido al resto de cubiertos.
Abrir la puerta del lavavajillas unos minutos al terminar el programa también ayuda a evitar marcas durante el secado.
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