El dormitorio es una de las estancias donde pasamos más tiempo, y aunque no lo parezca, puede generar un consumo energético considerable. Lámparas, cargadores, calefactores eléctricos y aparatos en stand-by suman gasto a la factura de la luz. Con pequeños cambios es posible ahorrar energía sin renunciar al confort.
Empieza por la iluminación: sustituye todas las bombillas por modelos LED cálidos, que consumen hasta un 80 % menos que las incandescentes y aportan un ambiente relajante. Aprovecha la luz natural durante el día: coloca cortinas ligeras y usa colores claros en paredes y textiles para reflejar mejor la claridad.
Otro punto clave son los aparatos en stand-by. Los cargadores, televisores o despertadores digitales siguen consumiendo aunque no los uses. La solución son las regletas con interruptor, que te permiten desconectar varios dispositivos de una sola vez.
En cuanto a la calefacción, regula el termostato entre 19 °C y 21 °C. Unos buenos edredones, mantas térmicas y ropa de cama adecuada pueden reducir la necesidad de recurrir a radiadores eléctricos.
👉 Consejo extra: revisa el aislamiento de ventanas y puertas, ya que un mal sellado provoca pérdidas de calor en invierno y entrada de calor en verano. Invertir en burletes o cortinas térmicas es una forma sencilla de mejorar la eficiencia energética.
Con estas medidas, no solo reducirás la factura, sino que también disfrutarás de un dormitorio más cómodo y sostenible.

