El lavavajillas es uno de los electrodomésticos más utilizados en la cocina moderna, y aunque su función principal es limpiar, también necesita cuidados y limpiezas periódicas. Con el uso diario, acumula grasa, restos de comida, cal y malos olores que no solo reducen su eficacia, sino que también pueden acortar su vida útil. Una limpieza profunda al mes es suficiente para mantenerlo en perfectas condiciones.
El primer paso es revisar y limpiar los filtros. Retira el filtro inferior y acláralo bajo el grifo con agua caliente. Utiliza un cepillo de cerdas suaves para eliminar los restos de comida incrustados. Los brazos rociadores también necesitan atención: si tu modelo lo permite, desmóntalos y revisa que los orificios no estén obstruidos; en caso de encontrar suciedad, utiliza un palillo o un clip para destaparlos.
Para una limpieza general, coloca un vaso con vinagre blanco en la bandeja superior y ejecuta un ciclo corto a 60 °C. El vinagre actuará como desinfectante natural y eliminará la grasa. Después, espolvorea una taza de bicarbonato en el fondo y haz otro ciclo corto: este truco neutraliza olores y deja el interior impecable.
No olvides las juntas de goma y los rincones de la puerta, que suelen acumular moho y restos de detergente. Un paño húmedo con unas gotas de jabón neutro es suficiente. También es recomendable alternar los programas ECO con ciclos de alta temperatura, ya que estos ayudan a disolver la grasa y la cal acumulada.
👉 Consejo extra: evita sobrecargar el lavavajillas y asegúrate de colocar bien la vajilla para que el agua circule sin obstáculos. Un mantenimiento regular no solo mejora la higiene, también alarga la vida de tu electrodoméstico y reduce el consumo energético.

